
Cine Con Raíces: El Cine Boricua desde la UPR con Maritere Vélez Negrón
Yamaris S. Pérez Torres
Departamento de Comunicación Tele-Radial
Area de énfasis: Comunicación Estratégica
Año de estudio: Segundo año
Pueblo de residencia: Jayuya, Puerto Rico
Resumen:
Desde Jayuya hasta las aulas de la UPR en Arecibo, Maritere Vélez Negrón ha transformado su pasión por el cine en una misión: contar historias auténticas que reflejen la identidad boricua. Para ella, un país sin cine es un país sin memoria, y cada proyecto que realiza es un espejo de la cultura y un llamado a valorar nuestras raíces. Sus películas, como A Punto de Llegar y Receta No Incluida, rescatan tradiciones y vivencias locales, conectando al público con historias que podrían pasar desapercibidas. Además, ha colaborado con Vicente Castro y participado en producciones como Ma Despierta, dejando su huella en cada proyecto. Desde 2013, Maritere comparte su experiencia en la UPR, enseñando escritura de guiones y guiando a nuevas generaciones de cineastas. Su filosofía es clara: equivocarse es parte del proceso creativo y cada error se convierte en un peldaño para crecer como artista. Hoy, su historia inspira a estudiantes y soñadores a quedarse en la isla, a aportar su talento y a construir un cine local que no solo entretenga, sino que también conserve la memoria y la identidad de Puerto Rico.
Desde Jayuya hasta las aulas de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo (UPRA), Maritere Vélez Negrón ha convertido su pasión por el cine en una misión clara: contar historias auténticas que reflejen la identidad boricua. Para ella, “un país sin cine es un país sin memoria”, y cada proyecto que emprende es un espejo de nuestra cultura y un llamado a valorar nuestras raíces. Su experiencia universitaria fue mucho más que estudios: fue su primera ventana al mundo, un espacio donde sus sueños dejaron de ser aspiraciones lejanas y se transformaron en metas tangibles. Allí descubrió que el cine no se hace solo, sino en comunidad, con el apoyo y colaboración de otros que comparten la misma pasión.
Maritere ha trabajado en múltiples producciones que reflejan la diversidad y riqueza de la cultura boricua. Entre ellas destacan A Punto de Llegar, grabada en su pueblo natal, Jayuya, y Receta No Incluida, un proyecto profundamente personal que aborda el trastorno obsesivo-compulsivo (OCD). Con esta película buscó romper estereotipos dañinos y generar empatía, mostrando la experiencia desde un enfoque humano y auténtico. “Fue importante para mí dar mi punto de vista como artista y ayudar a que otros no se sintieran solos”, explicó. La recepción del público fue positiva, conectando con personas que vivían la experiencia de cerca y también con quienes no, demostrando que las historias locales pueden tener un impacto universal.
Su formación se expandió aún más en Madrid, donde realizó una maestría en guion y cine de televisión. Allí aprendió que no existe una única manera de crear, y que más allá de la metodología académica, sus propias experiencias y emociones eran herramientas fundamentales para contar historias. “Estar en Madrid me permitió reafirmar mi identidad puertorriqueña y darme cuenta de que lo que yo contaba podía resonar más allá de la isla”, comentó. Esta experiencia internacional fortaleció su compromiso con el cine local y su deseo de seguir creando desde sus raíces, dando voz a las realidades y emociones de Puerto Rico a través de la pantalla. Sin embargo, el camino del cine en Puerto Rico no está exento de retos. La falta de un Fondo Nacional de Cine convierte la producción cinematográfica en un desafío constante. Maritere subraya que el dinero es la torre de dominó que afecta todas las áreas: sin recursos, los guiones no pueden desarrollarse con el tiempo y cuidado que merecen, se reduce la calidad de producción y muchos artistas sienten que deben emigrar para sobrevivir. “Esto alimenta la creencia errónea de que el arte es un hobby y no una profesión”, señaló, recordando cómo estas limitaciones impactan la creación de historias auténticas y profundas. A pesar de estos desafíos, Maritere ve oportunidades. Su consejo para estudiantes y cineastas emergentes es claro: no hay que depender de Hollywood para triunfar. Puerto Rico es un espacio legítimo para crear cine de calidad y contar historias con voz propia. La isla ya ha demostrado, con varias producciones presentes en festivales internacionales, que es posible explorar géneros diversos —desde comedia y drama hasta ciencia ficción, horror y acción— y que el cine local puede ser relevante a nivel mundial sin perder su identidad cultural.
Como profesora en UPRA desde el año 2013, Maritere ha dedicado su carrera a formar nuevas generaciones de cineastas, enseñando escritura de guiones y acompañando a estudiantes mientras descubren sus propias pasiones y talentos. Les recuerda que equivocarse es parte del proceso creativo y que la felicidad y el propósito personal son más importantes que seguir un camino impuesto. Su filosofía es clara: el cine es una herramienta de memoria, de identidad y de empatía; un legado que trasciende generaciones y conecta a las personas con su cultura y con el mundo.
La historia de Maritere Vélez Negrón es un ejemplo inspirador de cómo la UPRA puede impactar positivamente en la vida de sus estudiantes y de la comunidad cultural puertorriqueña. Su trayectoria demuestra que, con pasión, educación y compromiso, es posible construir un cine local sólido, con historias que entretengan, eduquen y, sobre todo, conserven la memoria y la identidad de Puerto Rico para las generaciones futuras. Su mensaje resuena claro: quedarse, crear y valorar lo propio es un acto de amor hacia la cultura y hacia quienes vendrán después.
